Tesla produjo, según un reporte del medio especializado The Information, varios cientos de robots Optimus por semana durante el mes pasado, luego de haber reconvertido líneas de producción originalmente dedicadas a los modelos Model S y Model X para fabricar estos robots humanoides.
Según el mismo reporte, citado por The Verge, el reto de producción no es menor: "No sólo las líneas de producción de Optimus son nuevas, sino que las piezas de Optimus son mucho más pequeñas y tienen que encajar con mucha más precisión que las piezas de un automóvil."
El punto específico de mayor dificultad se concentra en las manos y antebrazos del robot. En las unidades actuales de la versión V3 de Optimus, estos componentes contienen más de 100 tornillos y otras piezas pequeñas que, hasta ahora, requieren que una persona trabajadora las ensamble manualmente, un proceso que todavía no ha sido automatizado dentro de la línea de producción. Estas unidades V3 son más ligeras que versiones anteriores y cuentan con más cámaras integradas, pero todavía carecen de un "guante sensor" que Tesla tiene en desarrollo, pensado para permitir sustituir los sensores táctiles de la mano sin necesidad de reemplazar la extremidad completa.
Elon Musk ha calificado a Optimus como el "producto más grande de todos" que Tesla ha desarrollado. Por ahora, sin embargo, los robots se utilizan únicamente de forma interna dentro de la propia compañía, para tareas limitadas y sin teleoperación por parte de personas externas. Según el reporte, Tesla planea inicialmente rentar los robots en lugar de venderlos de forma directa.
Es importante precisar que esta información proviene de un reporte de The Information, un medio de suscripción, relayado por The Verge, y no de documentación obtenida directamente por otros medios ni de una declaración pública de Tesla. La compañía no ofreció comentarios sobre el reporte.
El contexto más amplio de la industria de robótica humanoide muestra a otros fabricantes moviéndose hacia diseños menos antropomórficos que los de Optimus, mientras que reguladores en China habrían frenado, según reportes recientes, las salidas a bolsa de empresas dedicadas a la robótica humanoide, en un momento en que la categoría completa enfrenta un escrutinio creciente sobre qué tan cerca está realmente de una producción y un uso verdaderamente escalables.
El detalle del ensamblaje manual de tornillos diminutos ilustra una tensión habitual en la manufactura de robótica avanzada: automatizar el ensamblaje de piezas pequeñas y de alta precisión suele ser considerablemente más difícil que automatizar componentes más grandes y estandarizados, como los de un vehículo. Mientras Tesla no resuelva esa etapa específica del proceso, la velocidad real a la que puede escalar la producción de Optimus seguirá dependiendo, en buena medida, de trabajo manual humano dentro de sus propias líneas de ensamblaje, un punto que contrasta con la imagen de automatización total que suele acompañar el discurso público de la compañía sobre el proyecto.
